En el comienzo, una casa construida en piedra a la vista y una clara reminiscencia del estilo mexicano; luego un boulevard de palmeras, un puente y la llegada a la isla en donde se llevó a cabo la muestra, donde esta vez hubo tres casas decoradas como hotel boutique, una dedicada al arte y cuatro ambientadas como viviendas familiares.
Las casas decoradas como hoteles boutique tuvieron consignas muy definidas. En
Contemporáneo & autóctono se presentó un mix de elementos naturales de la tierra
combinado con diseños actuales que dieron el toque de modernidad; en Retro & revival
predominó el estilo de las vanguardias de los años treinta, cincuenta y sesenta; mientras
que en la casa de piedra Modern & design los detalles modernos y lo último en diseño se
conjugaron para crear un espacio cálido y original.
Como siempre primó el cuidado extremo de los detalles, y la idea de brindar al visitante
la sensación de deleite y bienestar. El buen gusto y refinamiento fueron denominadores
constantes, así como, también, el concepto de vivir conectado con la naturaleza, el aire libre,
los deportes, la familia y los amigos.
El sector de la ribera se dedicó al paisajismo y allí pudieron verse propuestas novedosas
y llamativas en materia de elementos decorativos, tales como flores de esponjas y peces plateados. |